Entre demandas y realidades

TransCuba demanda hoy que se respeten todos sus derechos y se plantea, como grupo, nuevos retos.
Un problema que persiste “es la incorporación de las personas LGTBI al trabajo”, dice Malú.

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Transformando desde el arte

TransCuba ha aportado visibilidad también a la Campaña por el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género desde espacios culturales dedicados al arte del transformismo.

Aportes a la visibilización de personas trans

Malú reconoce los resultados de la Campana por el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género y la Jornada cubana contra la homofobia, impulsadas por el CENESEX desde 2007.

TransCuba por los derechos sexuales

Es común escuchar hoy entre las 595 personas formadas como promotoras de salud sexual, que en TransCuba han aprendido a defender sus derechos desde la perspectiva de los derechos sexuales, vistos como derechos humanos.

Personas trans: 10 años por la inclusión social

Cuentan que Madonna, una travesti fallecida como consecuencia del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), preguntó qué tenía que ver la orientación sexual con la política.

Teatro Karl Marx para transformismo, contra la homofobia

El teatro Karl Marx acogerá, por primera vez, la gala de transformismo con la que el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) cerrará las conmemoraciones habaneras de la Jornada de Lucha contra la homofobia, el 7 y 8 de mayo próximos.

Monseñor Bola, a la historia del transformismo en Cuba

En esta cuerda vernácula está el gran logro de la puesta cubana de Monseñor Bola, que la ubica, pese a los inconvenientes, en la historia del teatro cubano. Quintero rescató a dos transformistas para interpretar el personaje de Marian, una mujer transexual con genitales adecuados quirúrgicamente, que se presenta para la audición del espectáculo de marras.

De Fuller a Musmé: Tras sus huellas (1918-1959)

Era abril de 1995. Acababa de cumplir los 19 años y conocía por primera vez el amor. Por primera vez también vivía la madrugada en un barrio obrero, en la periferia de La Habana, a donde fui a refugiarme con mi pareja, el trovador Jorge García.
Las sensaciones vividas por Jorge en las márgenes de la sociedad cubana, inspiraban sus canciones. Y yo quería saberlo todo sobre él y sobre esa Cuba que ignoraba.
Llegué de su mano al Show de Rogelio, en casa del estilista Rogelio Conde, justo al doblar de nuestra cueva de Lawton.

—¿Y si llega la policía?, le pregunté.
—Nos quedamos sentados, me respondió con calma.

Esa noche no pasó nada desagradable. Tampoco nos hicimos asiduos ni fanáticos del transformismo. Pero reconocí el valor artístico de algunas propuestas y admiré la determinación de aquellas personas. Con el apoyo de Jorge comencé a investigar.

Y en eso llegó Fidel o el transformismo de resistencia (1959-1968)

Si la diversión se refería a la industria del sexo, la corrupción y el juego, tenía razón. Estos fueron vistos como rezagos de un pasado colonial, herencias yanquis, contra las que había que luchar sin tregua.
El transformismo entró también en la lista, estigmatizado como manifestación pública, “escandalosa”, de la homosexualidad y anclado también en una homofobia implantada ya a todos los niveles de la machista sociedad cubana.

Transformismo revolucionario (1968-1997)

Si el transformismo en las UMAP floreció como una especie de teatro de resistencia, también heredó de su confinamiento más lastres.
Por si fuera poco, la revolución cubana instauró en 1972 la “parametración”, para aquellas personas que no cumplieran los parámetros establecidos por las resoluciones del Primer Congreso de Educación y Cultura, celebrado en 1971.